martes, 18 de octubre de 2016

Un mes en Málaga.

Hoy llevo ya un mes en Málaga. Puede parecer poco, puede parecer mucho. La verdad es que para mí lo importante no es el tiempo en sí, sino la intensidad de las experiencias vividas. Por ello, siento que en este mes he aprendido y crecido mucho más que lo que he podido hacerlo en periodos más largos de tiempo. 

Sí, hace apenas un mes, pero parece que fue en otra vida cuando llegué el primer día aquí y durante un rato me sentí tan sola que pensé que no aguantaría ni una semana. Desde entonces he conocido a muchas personas maravillosas, gracias a las cuales mi estancia aquí se ha hecho mucho más llevadera. Aún no soy una experta en la vida en la capital, pero he aprendido muchas cosas, desde tonterías como que hay que levantar la mano para que se pare el autobús, a cosas como asignarme un médico, usar el metro, etc. Por supuesto, también he aprendido mucho en la universidad, al fin y al cabo es el motivo de que esté aquí. 
Sí, he aprendido cosas como lo que es un TAC, un electroencefalograma, las partes de una neurona, el concepto de conducta, etc, que son cosas interesantes y muy típicas de psicología, pero también cómo todas las personas seguimos patrones de comportamiento. Sin embargo, más allá de la universidad, me estoy conociendo mucho más a mi misma como persona independiente.

Todo eso y mucho más en tan sólo un mes. Por eso tengo muchas ganas de seguir viviendo esta experiencia que me está resultando tan enriquecedora, y hoy por fin puedo estar segura de que todo el esfuerzo hecho hasta ahora (todas las tardes encerrada en casa estudiando, para exámenes de la ESO, bachillerato y selectividad, todos los agobios e incluso lágrimas) han merecido la pena. Hoy estoy orgullosa de mi misma y de dónde he llegado, pero siempre se puede llegar más lejos, siempre estamos en proceso de construcción.